Tu carta en el móvil del cliente, con fotos y con los alérgenos de cada plato. Sube el proveedor, cambias el precio desde tu móvil y ya está: sin reimprimir nada. Y el cliente no instala ninguna app.
Tres pasos, y el tercero es el que de verdad cambia las cosas.
Un adhesivo en cada mesa, o uno en la barra. Te los damos listos para imprimir.
Se le abre tu carta en su móvil. Sin descargar nada, sin registrarse y sin dar ningún dato.
Un precio, una foto, un plato que se ha acabado. Lo tocas en tu móvil y en las mesas ya está cambiado.
Esta es la diferencia, y no es pequeña.
Apunta con la cámara o toca el botón. Es un sitio de ejemplo: pide lo que quieras, que no llega a ninguna cocina de verdad.
Sin mesa: el cliente pide, le damos un número y le avisamos.
En hostelería es obligatorio informar de los alérgenos de cada plato, y en papel envejece a la primera que cambias un proveedor.
El cliente los ve donde los tiene que ver: en el plato que está mirando, no en una hoja aparte detrás de la barra.
Cambias de proveedor o de receta y lo actualizas tú mismo. En las mesas está al momento.
Se abre en el navegador del móvil. No se le pide al cliente ni el correo ni que se registre.
Útil si tienes turistas: la carta puede verse en más de un idioma sin tener dos cartas.
Muchos empiezan solo con la carta. Cuando ves que el cliente ya la está mirando, el paso siguiente es que pueda pedir desde ahí y que la comanda entre sola en cocina, sin que nadie cruce la sala para apuntarla.
Camarero, cocina y caja a la vez. Manda un plato y míralo aparecer en el pase.
Ver el servicio ▸Carta, comanda del camarero, pantalla de cocina y formación al equipo.
Ver Restaurante ▸Se añade cuando tú digas. Lo que ya tengas montado de la carta no se vuelve a montar.
No. Apunta con la cámara del móvil y se le abre tu carta en el navegador, como una página web cualquiera. No hay app, ni registro, ni se le pide el correo.
Se le da la carta de papel de siempre. Esto no sustituye a nadie: es una opción más para el que prefiere mirarlo en su móvil. Lo normal es tener las dos cosas una temporada.
La cambias tú desde el móvil, y se actualiza en todas las mesas al momento. Si se acaba un plato lo quitas y deja de verse.
Vale igual: la carta funciona sin fotos. Pero las fotos venden, así que si puedes hacerlas con el móvil un día tranquilo, se nota.
No. La abren con sus propios datos. Si pones wifi es mejor para ellos, pero no es necesario para que esto funcione.
Una carta madre y cada local la hereda, pudiendo cambiar precios o quitar platos que ahí no se sirven. No hay que montarla dos veces.
Lo dejas. No hay permanencia ni penalización. El QR deja de abrir la carta y se vuelve al papel.
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