Escanea el albarán y se lee solo, en cinco segundos. A partir del segundo pedido te dice qué te ha subido; con tus recetas, qué plato se te ha quedado corto; y con lo que se tira, qué falta en la cámara sin que nadie lo haya vendido. Sin cambiar nada de cómo trabajas.
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Le haces una foto al albarán con el móvil, ahí mismo, mientras descargan.
Salen las líneas: qué te han traído, cuántos, a qué precio. Las repasas y confirmas.
La próxima vez que compres lo mismo, te avisa si te lo han subido. Con el número delante.
Los albaranes se firman con prisa y se archivan en una caja. La subida no se ve en un papel suelto: se ve comparando, y eso a mano no lo hace nadie.
«Me has subido el tomate un 18 % en un mes» es una conversación muy distinta a «me parece que está más caro».
Cuánto te ha costado el mes, por proveedor, sin sumar tíquets a mano ni esperar a la factura.
Con los albaranes ya funciona desde el primer día. Las recetas son para después, y solo si te interesa saber lo de cada plato.
Pones lo que lleva cada plato y ves lo que te deja. Casi siempre hay una sorpresa: el plato del que presume la casa suele ser el que menos margen tiene.
El repartidor deja el albarán como siempre. La única diferencia es una foto.
Hasta que alguien no repasa las líneas, no cuenta para nada. Un decimal mal leído no se te cuela en los números.
Pones una vez lo que lleva cada plato y ya sabes lo que te deja. Cuando el proveedor sube, el coste se recalcula solo: no hay que volver a hacer números.
| Plato | Cuesta | Se vende a | Te deja | % |
|---|---|---|---|---|
| Chuletón a la brasa | 14,79 € | 26,00 € | 11,21 € | 57 % |
| Lubina a la espalda | 10,57 € | 24,00 € | 13,43 € | 44 % |
| Paella de marisco | 4,32 € | 18,90 € | 14,58 € | 23 % |
| Solomillo al ajillo | 3,57 € | 16,50 € | 12,93 € | 22 % |
| Patatas bravas | 0,94 € | 5,50 € | 4,55 € | 17 % |
Confirmas el albarán y, sin hacer nada más:
Se han actualizado 4 ingredientes. La gamba blanca te ha subido un 12 %. Revisa Paella de marisco: ahora te cuesta el 25 % de lo que cobras.
Eso es lo que no hace un lector de albaranes. Para saber qué plato se te ha quedado corto hay que conocer también tu carta y tus recetas.
No «cuánto he gastado», sino qué plato me da de comer. Para eso hacen falta las dos mitades: lo que compras y lo que vendes. Aquí están las dos, porque la caja también es nuestra.
| Plato | Te deja | Uds. | Te dio |
|---|---|---|---|
| Solomillo al ajillo | 12,93 € | 120 | 1.551 € |
| Paella de marisco | 14,58 € | 95 | 1.385 € |
| Patatas bravas | 4,55 € | 210 | 957 € |
| Chuletón a la brasa | 11,21 € | 55 | 617 € |
No hace falta que cambies de caja para tener estos números. En tu programa de siempre sacas el informe de ventas por artículo —lo tienen todos— y lo subes aquí. Listo: ya están las dos mitades.
Sirve con Ágora, Glop, Revo o el que uses. No hay que instalar nada en tu ordenador, ni abrir puertos, ni pagar licencias de conexión a nadie. Se detecta solo el formato del fichero y, si te equivocas al subirlo, lo deshaces y ya está.
Esta es la pregunta que ningún programa de facturas puede contestar, porque hace falta saber a la vez lo que entra, lo que se cocina y lo que se tira.
| Producto | Entró | Se vendió | Se tiró | Debería | Hay |
|---|---|---|---|---|---|
| Patata | 150 kg | 126,5 kg | — | 23,5 kg | 19 kg |
| Gamba blanca | 16 kg | 13,2 kg | 0,8 kg | 2 kg | 2 kg |
| Solomillo | 32 kg | 30 kg | — | 2 kg | 1,2 kg |
Se cae una bandeja, caduca un lote, se devuelve un plato. El que está en la cocina lo apunta en dos toques desde el móvil: qué, cuánto y por qué.
Tú decides quién ve el dinero. Lo normal es que la cocina anote y que los importes los mires solo tú. Se configura persona a persona, sin llamarnos.
Llega el pedido, algo viene roto y se devuelve. El repartidor se lo lleva y ahí se acaba la historia: tres semanas después nadie se acuerda, y ese abono no llega nunca.
| Qué | Por qué | Firma | Importe |
|---|---|---|---|
| Patata, 2 sacos de 25 kg | Mal estado | ✍️ | 47,50 € |
| Aceite oliva 5 l | Llegó roto | ✍️ | 42,00 € |
El aviso no vive en una pantalla escondida: sale en la de los albaranes, la que abres cada vez que llega un pedido.
Te deben 89,50 €. 2 devoluciones sin abonar, y la más antigua lleva 38 días. Eso se cobra, pero solo si alguien lo reclama.
Además te dice qué proveedor te trae mal el pedido: «2 de cada 3 entregas». Dos de cada diez mal no es mala suerte, es una conversación pendiente con el comercial — y con el número delante, es otra conversación.
Desde el móvil, en el momento de la descarga. El papel se guarda y lo tienes a mano.
Corriges lo que haga falta y confirmas. Avisa si las líneas no cuadran con el total.
Comparado con la vez anterior, por artículo y proveedor.
Cuánto te gastas con cada uno y cuál te sale mejor en cada cosa.
Aunque cambies de programa, los precios de tus compras se quedan contigo.
Pones lo que lleva y sabes lo que te deja. Si el proveedor sube, se recalcula solo.
Cuánto se te va en género, a quién le compras y qué plato te da de comer de verdad.
Si cobras con otro programa, subes su informe y los números salen igual. Sin conectar nada.
Lo que se rompe, caduca o se tira. Lo anota quien está en la cocina y tú decides quién ve los importes.
Lo que debería quedar frente a lo que hay de verdad. La diferencia es lo que se va sin que nadie lo apunte.
El repartidor firma en el móvil y el abono se persigue solo, hasta que el dinero vuelve.
Se guardan fuera de la web. No las ve nadie de fuera.
No. Eso es otra cosa y es mucho trabajo. Aquí con las fotos de los albaranes ya tienes el control de precios funcionando.
Por eso lo confirmas tú antes de que cuente. Mientras no lo confirmes, no toca ni los totales ni el historial.
Sirve igual. Subes el informe de ventas por artículo que saca tu programa y los informes salen completos. No hay que conectar nada ni pedirle permiso a tu proveedor de caja.
Entonces no te vendemos otro. Esto tiene sentido si ya llevas con nosotros la sala o la caja: es un sitio menos donde pagar y donde mirar.
Sí. Cualquier negocio que reciba albaranes: una tienda de ropa, una ferretería, un obrador.
Déjanos tu teléfono y te llamamos. O escríbenos directamente por WhatsApp al 624 408 965.