En hora punta se pierde media comanda por el camino: el papel, el grito a cocina, el «¿esto de qué mesa era?». Aquí lo que pide el cliente entra tal cual en cocina y en barra.
Tú eliges: que pida el cliente con el QR de la mesa, que tome nota el camarero con su móvil, o las dos cosas a la vez.
El cliente escanea el QR de su mesa y ve tu carta con fotos y precios. O el camarero la toma desde su móvil, sin volver a la barra.
Cada pedido aparece en su pantalla, con su mesa. Cocina marca «preparando» y «listo», y el camarero lo ve sin preguntar.
En caja está todo lo que ha consumido esa mesa. Se divide la cuenta si hace falta y la mesa queda libre para los siguientes.
Lo que pide el cliente es exactamente lo que lee cocina. Sin letra ilegible ni platos que se olvidan.
Una carta con fotos vende postres y segundas rondas que nadie pide cuando hay que llamar al camarero.
Dejan de recorrer el local para cantar comandas. En hora punta eso son mesas atendidas de más.
Se acabó el pescado: lo quitas desde el móvil y desaparece de todas las mesas. Sin reimprimir cartas ni tachar con boli.
Qué plato se pide y cuál no, a qué hora entra la gente y cuánto se deja cada mesa.
Si trabajas con buffet, el cliente paga por adelantado y elige sus segundos desde el móvil, con foto.
Ábrelo en el móvil, como si acabaras de escanear el QR de una mesa. Son restaurantes de ejemplo: puedes pedir sin miedo, no llega a ninguna cocina de verdad.
Con fotos, categorías y pedido desde la mesa.
Abrir la cartaEl cliente paga primero y elige sus segundos.
Abrir el buffetLlegamos, lo montamos y lo dejamos funcionando en tu servicio.
Nos pasas la carta y te la subimos nosotros, con sus categorías, alérgenos y fotos.
Uno por mesa, listos para imprimir o para el soporte que quieras poner encima.
Configurada en la tablet o el monitor que tengas en el pase. Y la de barra, si separas bebidas.
A camareros y a cocina. Media hora y están funcionando; el sistema se parece a lo que ya usan en el móvil.
Se le atiende como toda la vida: el camarero toma nota con el suyo y entra igual en cocina. El QR es una opción más, no una obligación. De hecho, muchos sitios lo usan solo para que el cliente vea la carta y llame al camarero para pedir.
Para cocina va bien una tablet o un monitor viejo con un navegador. Los camareros usan su propio móvil. Si prefieres darles un aparato del local, con uno básico sobra.
La cambias tú desde el móvil, en un minuto, y se actualiza en todas las mesas al momento. Si se acaba un plato, lo quitas y deja de pedirse.
No. Se hace una carta madre y cada local la hereda, pudiendo cambiar precios o quitar platos que ahí no sirve.
Sí. El cliente reserva, paga y elige sus segundos desde el móvil. Llega con todo pagado y en la mesa solo hay que servir.
Como con el datáfono: mientras no haya línea, no entran comandas por el sistema y hay que tirar de papel un rato. Por eso, en locales con mala conexión, lo primero que revisamos es la línea.
Déjanos tu teléfono y te llamamos. O escríbenos directamente por WhatsApp al 624 408 965.